Plan de contingencia


 

La emergencia sanitaria provocada por la COVID-19 ha sacudido los cimientos de un tiempo actual ya descrito por muchos autores como VICA: volátil, incierto, complejo y ambiguo, elevando exponencialmente la complejidad y la incertidumbre en la que vivimos. En marzo de 2020 la pandemia nos lleva a un insólito confinamiento en nuestras casas con el consiguiente cierre de colegios. Inmediatamente los equipos directivos nos preguntamos ¿cómo dar continuidad a la labor educativa? ¿suponen el aislamiento y el confinamiento impuestos por las medidas sanitarias la renuncia al cambio educacional ya iniciado en nuestros centros? 

El concepto de persona sobre el que se asienta nuestro carácter propio y los proyectos educativos de nuestros centros nos permite afirmar que la persona, a diferencia del resto de animales, está sub-definida, sub-determinada y, en consecuencia, radical y esencialmente abierta a la trascendencia, al desafío de alcanzar un más allá y un por encima de. En toda situación, con sus oportunidades y amenazas, hay alternativa, y esta hace posible la elección de un camino distinto. Ciertamente no somos hijos de las circunstancias sino de las decisiones que tomamos en las múltiples circunstancias que vivimos.

En consecuencia, aunque en estos momentos hay muchos motivos para la preocupación, no hay ninguno para la desesperación. Podemos confiar y esperar que nuestros hijos y alumnos se comporten de manera distinta y transformen las actuales dinámicas de funcionamiento.

En un escenario así cabe preguntarnos ¿cuál debe ser nuestra aportación? ¿hacia dónde dirigir acciones, esfuerzos, recursos? Como educadores, y como equipos directivos que lideran centros educativos cristianos con el carisma de la Consolación, hemos de pararnos y reflexionar. Estamos llamados a poner lo vivido en este proceso al servicio de la educación y de la mejora del proceso de aprendizaje.

Nuestro plan de contingencia, una vez tenidos en cuenta los múltiples factores que determinan la situación que nos envuelve, nos lleva a diseñar medidas e iniciar acciones en constante revisión, siempre con el objetivo de dar una mejor respuesta a los niños, a las familias y a la sociedad que queremos transformar.

Plan de contingencia